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Yulimar Rojas: La gente presume pero una es la que siente

“Quería decir la verdad pero mis padres eran homofóbicos y yo estaba en el closet. Además de eso tenía personas diciéndome que si hablaba sobre lo que me estaba pasando sería el final del tour. No había un armario lo suficientemente profundo para mí. Tenía una familia homofóbica, un tour que moriría si salía del closet; el mundo es homofóbico, y sí, yo era homofóbica. Si hablas con personas gays, bisexuales, lesbianas y transgénero, encontrarás mucha homofobia por la forma en la que todos crecimos. Una de mis mayores metas siempre fue el ser honesta con mis padres y por mucho tiempo no pude serlo. Traté de traer el tema pero sentía que no podía. Mi madre decía ‘no vamos a discutir cosas como esa’, y yo me rendía fácilmente porque me sentía reacia de todas maneras. A la edad de 51 años finalmente fui capaz de hablar apropiadamente con mis padres y ya no sentí más la necesidad de medir mis palabras con ellos. Ese fue un punto de inflexión para mí, ya que significó que no tenía más arrepentimientos”.

Hablaría por allá en 1998 Billie Jean King, una de las tenistas más importantes de todos los tiempos y fuente de inspiración para mujeres, muchas cansadas del irrespeto familiar, chalequeo de la sociedad, desmoralización por parte de las instituciones que representan, y separación intencional por los colegas hombres.

Un año después, en 1999, la tenista francesa Amelie Mauresmo, anunciaría al público que era Lesbiana. Tenía 20 años. En la actualidad entrena al tenista escocés y campeón olímpico de Río 2016, Andy Murray.

Yulimar Rojas, también de 20 años, estrella del atletismo venezolano, nos dijo a través de sus redes sociales que otro amor es posible. Y, respecto al lesbianismo, que “la gente presume pero una es la que siente”. Y es que así como Yulimar Rojas y Chloe Logarzo nos presentan boletas a sus parejas sin temor a perder contratos y patrocinadores (convenios que sí perdió Billie Jean en esa anquilosada época), las instituciones deportivas deben ser consecuentes en exigir respeto al amor libre, a la igualdad de género y sancionar el sexismo y la discriminación.

Billie Jean esperó hasta los 51 años para liberarse. Amelie, gracias a sus antecesoras, pudo romper la sujeción a la aceptación a los 20 años. Yulimar Rojas, como los más de 50 atletas olímpicos LGBT de las Olimpíadas de Brasil, ha dicho con valentía “aquí estamos”, más saludables y orgullosxs de lo que somos porque venimos de una gesta emancipadora que lleva años resistiendo los embates de la arrogancia e ignorancia del apartheid heterosexual.

Sí, otro amor es posible, otro sistema deportivo es posible, y aunque muchas veces invisible pero altamente susceptible, otro público asistente a las contiendas deportivas es posible, más incondicional a las disciplinas y menos alienado a las individualidades y equipos. La defensa de un público consciente dará a luz deportistas valientes e instituciones de avanzada.

Texto: María Gabriela Blanco (@PilarTosh).

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