Tú estás aquí
Inicio > En la hechura > Una “Cuestión Caribe” hecha pintura

Una “Cuestión Caribe” hecha pintura

Ver las pinceladas del artista es un misterio, pero basta con ver la obra de arte para imaginar la intimidad que pudo tener con la idea, todo un ritual; es posible que aun más, cuando su obra pasa de las paredes como buen muralista, al Museo de Arte Contemporáneo (MAC). Los murales hasta quien no quiere verlos los ve, pero no todos van al Museo a admirar una exposición, sobre todo en una ciudad donde todo es de prisa. En este caso, parecía diferente, todo iba un poco más lento, y además, fueron muchos los interesados en ver lo que tenía que mostrar el artista venezolano “Kalaka” en su exposición.

Fue un buen plan llegar al MAC, un domingo por la tarde, acompañados con el toque artesanal de la cerveza El Indio, junto a una melodía caribeña en la entrada que te permitía estacionarte un poco a seguir la tónica, pero sin perder la curiosidad de lo que había adentro, ¡Vaya que sí había curiosidad!, era el principal motivo de los que allí estaban, apreciar lo que quería expresarnos el artista en su pintura, hasta que llegó el momento de admirar su obra.

“Cuestión Caribe”, no solo son cuadros, es una expresión amplia de lo que somos los caribeños, una muestra de la diversidad que hay en nuestro país, desde la ardua labor de los que labran el campo hasta los que se alimentan de las riquezas del mar. La primera parte de la exposición, deja una reflexión abierta ya con el nombre “Hijos de Reyes”, la cual crea la incógnita de quiénes son los reyes verdaderamente, ¿los que hacen el trabajo o los que dan las órdenes?

En la secuencia, nos atrapan también imágenes de la mitología yoruba y personajes comunes como un campesino, una mujer, un salsero, por mencionar algunos, en las pinturas, se evidencia la simpatía que tiene el artista por la cultura, por lo tradicional, por lo nuestro. Los colores, revelan definitivamente la energía viva del venezolano.

Lo que era solo una exposición se convirtió en un encuentro amigable, personas de todos los estilos estuvieron presentes, y así transcurrió la tarde. Llegaba y llegaba gente, entraban, salían y volvían a entrar a disfrutar de las pinturas; y al parecer fue un placer dedicar la tarde al arte, las expectativas del pintor se cumplieron. “Me gustaría que se fueran felices, hay algo en el color que da mucha vida porque es lo que busco: fuerza, presencia, que un dibujo no sea indiferente, busco que la gente salga de aquí celebrando nuestro propio acervo, celebrar lo que tenemos y lo que somos”, contó.

Texto: Katiuska Hernández.

Fotos: Milángela Galea.

Comentarios

comments

Top