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Las toallas menstruales ecológicas, una propuesta criticada pero practicada

Vivimos en un siglo donde se habla reiteradamente sobre avance, progreso y otras tantas ideas ligadas a la evolución. Sin embargo el tabú atasca tal proceso. Un ejemplo de esto es la menstruación. Al plantear el tema durante una conversación se siente mutuamente vergüenza y represión hasta de forma inconsciente. Por eso escribí este reportaje que inició con una pregunta: ¿Usarías una toalla ecológica? Muchas de las interrogadas respondieron que no. A pesar de eso hay quienes sí lo hacen.

Gabriela Sosa es una de ellas Dice que la mujer para entender el tema debe empoderarse del cuerpo y verlo como sistema natural. “Una vez que nos reconocemos podemos entender que el organismo no es basura”.

Luego pausa sus palabras, que parecían ser disparadas por una metralleta. Enseguida prosigue: “La televisión es un medio desinformativo porque mantiene al margen lo que sucede y la población cree en todo lo que le dice. “Maneja la ignorancia de la gente en el buen sentido de la palabra”.

Y no se equivoca. Programas televisivos como Buenas Noches se opusieron a la propuesta. La moderadora Carla Angola no calló su verdad. “Si gana Nicolás Maduro, ¿usted se ve utilizando una toallas y lavándola para usarla al día siguiente? ¡Por favor! Eso es lo que va a pasar si gana Nicolás Maduro, ¿no me cree?, ya lo va a ver”, dijo antes de presentar un video donde se hablaba sobre el tema. Cabe destacar que esto sucedió durante la campaña presidencial del 2013.

A pesar de eso hay mujeres como Gabriela que piensan lo contrario. Sobre todo prefieren la acción ante el debate ideológico. “Uno de los beneficios de las toallas es lo que se puede hacer con la sangre. Al diluirla en agua se puede reutilizar como abono por ejemplo”.

La utilización es diaria. Se higieniza al momento de absorber. Jabones artesanales como la panela o el azul suelen ser recomendados. La idea es no permitir que la toalla no genere un cultivo de infección. “Esto permite que durante diez años, una mujer dejara de contaminar al planeta con más de 250 mil toallas”.

Autogestión: un paso revolucionario

Francis Monterola es usuaria desde hace dos años. Ella vive en Caracas y pertenece a la Escuela de feminismo popular, identidades y sexualidades revolucionarias. Este movimiento cree en la autogestión de las toallas como forma de resistencia ante la maquinaria mercadotécnica.

Las voceras de la escuela se dedican a ejecutar estrategias relacionadas a la mujer y su lucha reivindicativa. En el caso de las toallas, las feministas se encargan de brindar charlas y conversatorios para explicar que el cuerpo ha sido invadido. “Nos parece importante identificar que podemos usar estas u otras alternativas como la copa menstrual”.

Monterola cuenta que en esos espacios también se conversa sobre la regularidad del ciclo menstrual, la cantidad de flujo y sobre “los fulanos” dolores de vientre, que según investigaciones de distintas  organizaciones de mujeres en el mundo, son inducidos por las toallas convencionales debido al alto contenido de químicos que afecta, descontrola y aumenta el sangrado, induciendo a la mujer al uso de analgésicos.

Para esta militante la menstruación ha sido históricamente satanizada por el patriarcado a través de la iglesia, ciencia y grandes conglomerados de la belleza hegemónica. “Por esta razón a las mujeres se nos hace tan difícil establecer una relación distinta con nuestro ciclo menstrual”.

Las toallas ecológicas como negocio

Venezuela no es el único país donde la propuesta se materializa. En México hay un negocio llamado Ecolunas. Lorenza Ochoa fundó esta pequeña empresa hace seis años. Se dedica a la fabricación y distribución de toallas de tela en diversos tamaños y absorbencias.

Para conocer más sus intenciones, entrevisto a Lorenza vía correo electrónico (ella lo prefirió así). “Yo no las denomino toallas ecológicas porque el termino me parece limitante. Las toallas femeninas de tela van más allá de la ecología solamente y tienen muchos otros atributos y beneficios”, Destaca además que hay otras marcas en otros países como Japón, Francia, Estados Unidos y Alemania.

A diferencia de los materiales sintéticos y desechables, los naturales gozan de cualidades para el contacto con la piel. “El algodón tiene anti-bacteriales naturales. Los tejidos naturales inhiben hasta cierto punto la proliferación de bacterias, evitan el mal olor y el exceso de humedad”.

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Gracias a una encuesta sencilla en redes sociales, me di cuenta que las usuarias de toallas convencionales jamás optarán por una ecológica porque no les parece higiénica. Lorenza responde que esa visión se debe a factores culturales de este tiempo donde el desecho menstrual se considera antihigiénico y mientras sea así, hay que desecharla.

¿Un atraso?

Otra respuesta durante el cuestionario fue: “No usaré una toalla ecológica porque es un atraso”. Lorenza responde que es cierto pero no de forma negativa. “Se acude a la sabiduría del pasado para retomar un camino sustentable que no afecte a las generaciones futuras.”

La fundadora de Ecolunas enfatiza que volver al pasado no es negativo porque la humanidad jamás había generado desechos como en este tiempo. Ahora se aceptan productos industrializados sin considerar las consecuencias de los materiales utilizados para su fabricación. Ella cree además que son ingenuos quienes arrojan la basura pensando que ese problema desaparece.

Francis indica que probar esta alternativa no es retroceder. Pensar lo contrario se debe a que la industria se ha encargado de minimizarla porque le resulta más rentable vender lo desechable. Lo ecológico no es plausible ni tampoco estético por su visión cultural de las cosas.

Desde hace años se practica esta alternativa. A las mujeres que lo hacen les parece efectiva. El tabú es un obstáculo mas no un impedimento. Desde visiones diferentes se materializan dos propuestas cuyo denominador común es reutilizar un producto. Por lo tanto, el empoderamiento de la mujer camina con calma para lograr uno de sus objetivos reivindicativos: no más toallas desechables.

Texto: Luis Felipe Hernández. @lnfelipe_

Fotos: http://www.lapatria.com

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