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Patria Grande: “El movimiento popular tiene que dar la batalla en todos los terrenos” (II)

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La primera experiencia electoral del Movimiento Popular Patria Grande coincide además con la primera vez que se eligen de forma directa los representantes argentinos al Parlasur. Con una larga trayectoria de lucha internacionalista y una reciente participacióndurante 2014en la Brigada Eva Perón, de solidaridad con Venezuela, Manuel Martínez es el compañero elegido para asumir esa candidatura.

El Parlasur hoy es un decorado, no existe realmente porque no hay una voluntad de sus componentesseñala Martínez. La propuesta que hacemos es superarlo con unParlamento que comprenda a todos los países de la Celac, que sea efectivamente una instancia deliberativa y resolutiva, integradora de nuestros pueblos, a doscientos años dela frustración del Congreso Anfictiónico de Panamá impulsado por Simón Bolívar. Soberanía nacional y popular, defensa de los bienes comunes y los derechos humanos,afrontar los problemas de narcotráfico y la trata de personas son parte de la agenda que tenemos que abordar.

Sin embargo, no cree que esto comience en una institución:Subrayamos que ya existe un proceso de integración por abajo, de los movimientos sociales, populares ysindicales. Dicho de otra forma, mientras luchamos por un ParlaCelac, hacemos nuestra la unidad y la integración en la lucha concreta y cotidiana.

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Una docente (en el partido de San Martín), un obrero de la construcción (en La Matanza), un economista de izquierda (en La Plata), una militante feminista (en Lanús), untrabajador desocupado (en General Pico), un abogado y militante ecologista (en Campana) son algunas de las caras que lideran las listas de Patria Grande para las próximaselecciones.

Como Adriana en Mar del Plata, llevan a cuestas una historia de lucha y de re-unión con otros sectores del pueblo, en la búsqueda por construir una democracia participativay protagónica en todos los terrenos. Los acompañan militantes barriales, estudiantes, promotorxs de espacios culturales, trabajadorxs cartonerxs, entre otros oficios insólitospara la política argentina.

Participar en un terreno que es extraño para el pueblo no implica bajar nuestras banderas, al contrario. Venimos a levantar nuestras banderas históricas de lucha, a darnuestros primeros pasos en la construcción de una alternativa, sostiene Manuel Bertoldi, quien es el candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires. Y continúa:Patria Grande intenta plantear la necesaria apropiación de la política, en todos sus planos, como una herramienta de transformación para mejorar nuestra vida comopueblo.

La trayectoria de este candidato también es bastante atípica, comparada con la mayoría de sus contendientes: con menos de cuarenta años, ya tiene una importanteexperiencia internacionalista. Además, es ingeniero agrónomo, docente e investigador y rechaza el modelo de monocultivo impuesto por las trasnacionales como Monsanto,hoy convertido en una suerte de consenso nacional entre los partidos tradicionales.

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Protagonizada por cientos de militantes, en su mayoría muy jóvenes, la campaña electoral en la provincia de Buenos Aires le ha servido a Patria Grande para recorrer eldistrito más extenso y poblado del país. El objetivo es difundir la propuesta política e ir al encuentro de sectores que hoy se encuentran dispersos, pero que tambiénmanifiestan la necesidad del surgimiento de una nueva fuerza: una herramienta que promueva un conjunto de prácticas e ideas que vienen desde hace por lo menosdoscientos años.

La expectativa está puesta, “como mínimo, en obtener buenos resultados electorales que nos permitan pasar las primarias en las ciudades donde tenemos mayor desarrollo”, explica Bertoldi. “Pero más allá de los números que obtengamos, ya estamos cumpliendo parte de los objetivos al hacer una experiencia con vocación de masividad. A nuestra escala, aún incipiente, queremos instalarnos en el debate público desde una intervención que ponga en primer plano los principales problemas sociales”.

Comparado con los años de hegemonía liberal, hoy existe un Estado más presente, pero que también muestra sus limitaciones. Si no se avanza en un proceso de transformación, incluyendo el estímulo a la participación popular, es muy difícil avanzar en horizontes de justicia social y soberanía popular. Creemos que es necesario intentar poner en el debate público estos temas desde ejes concretos, como pueden ser la problemática de la tierra y la vivienda, el sistema de salud y educación, pero fomentando la necesaria participación de nuestro pueblo para resolver estos problemas, que en definitiva representan disputas de proyectos de clases”.

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Ésta es una primera experiencia electoral. En un marco que, por otra parte, no es favorable, por el giro más bien conservador de la mayor parte del sistema políticotradicional y la fragmentación política del campo popular, dice Martín Ogando en el tramo final de la conversación.En ese sentido, los objetivos estrictamente electoralesson más que modestos. Pero esta intervención ayuda a colocar a nuestra izquierda en uno de los terrenos en que se lleva adelante la disputa real de poder en una sociedad.Nos permite hablarles a millones de personas desde un proyecto que demuestra vocación de poder, de construcción de mayorías, más allá de que nuestras fuerzas hoy seanlimitadas. Seguramente nos permitirá una construcción más nacional y más diversificada a partir del diálogo con nuevos sectores.

Aparece nuevamente la pregunta por los riesgos, en un camino prácticamente desconocido por este tipo de militancia.Por supuesto que los peligros y dificultades sonmuchas, pero no afrontarlos no garantiza ninguna cualidad revolucionaria per se. Es posible ser fagocitado por la lógica institucional, es un peligro la erosión de ciertostrabajos de base, ya sea por efecto de la política electoral o por el debilitamiento a partir de las prioridades que define la organización, etcétera. Aunque también es posible locontrario, y ocurre de hecho: trabajos de base que se fortalecen o arrancan de cero a partir justamente de la referencia electoral. Y también organizaciones que son diluidaspor la indefinición, o por la adhesión a proyectos ajenos. Militancia fagocitada por la incapacidad para llevar adelante su proyecto colectivo, que los recluye en lógicasindividualistas o sectarias, donde todos los riesgos están presentes y en peor forma, porque no son tan visibles.

Creo, en síntesis, que estamos entrando en un terreno que conocemos poco y nada. No pasa nada con que nos equivoquemosconcluye Martín. Lo único que no nos podemos permitir es transitar toda esta experiencia de manera irreflexiva, sin aprovecharla para un amplio balance y aprendizaje en la organización. Porque estamos acá para cambiar todo lo que deba ser cambiado. Para hacer posible, mediante la unidad, todo lo que sea necesario.

Texto: Fernando Vicente Prieto. Contacto: @FVicentePrieto.

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