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Método infalible para enterarse de lo que ocurre en Venezuela

Como le ocurrió a Cuba en los 60, Venezuela es un país asediado por el imperio y toda la canalla mediática de Latinoamérica y las metrópolis occidentales.

Venezuela esta sometida a la prensa de guerra, y en circunstancias como estas no puede pedirse mucha objetividad a un Gobierno que defendiendose con uñas y dientes va a asegurar hasta un minuto antes de reconocer la derrota de que “todo está bajo control”.

La excepcional circunstancia de seguir perteneciendo a grupos de Whatsapp de comuneros del Estado de Miranda con quienes compartimos algunas actividades, y los formadores de todo el país con que nos vinculamos con los talleres Mariategui y la vinculación con algunos amigos/as, me ha permitido recibir información fresca que me parece muy valorable. Los compas dan cuenta en sus mensajes diarios de sus esfuerzos, sus preocupaciones, sus amarguras y sus ilusiones. Hablan de las movilizaciones, si fueron muchos o pocos, de cómo se sintieron, de su percepción de estar ganando o perdiendo la batalla. Y todo ese material que recibo cotidianamente me ayuda para que pueda hacerme una composición de lugar.

Pero a ese canal privilegiado para enterarme de la realidad, he sumado un nuevo método que quisiera socializar. Se trata de leer a “los escurridizos”.

Para definir que es un “escurridizo” y para entender cómo actúa sería bueno recurrir a una investigación histórica. Por ejemplo, leer lo que escribieron determinados intelectuales y medios “escurridizos” cuando fueron a visitar la Isla, triunfada la revolución cubana y consagrada en la lucha como primer territorio libre de Amárica Latina. Comparar después esos textos con lo que escribieron  en 1961 cuando se produjo la invasión de Playa Girón y parecía que todo se perdía. Lo que caracteriza a un intelectual o medio “escurridizo”, no es si se presentó o no a combatir, sino que en el peor momento de Cuba se acordó que “la Revolución no era tan buena”, que “Fidel era un tanto autoritario” y que el argentino Guevara era “un simple aventurero”. Porque “el escurridizo” si algo le espanta es hacerse cargo de derrotas ajenas. Si algo lo aterroriza es que puedan mirarlo como un idealista fracasado, o mucho peor, un marginal. Siempre está mirando con el rabillo del ojo a lo políticamente correcto, a lo sensato, aunque  “la sensatez” la imponga la derecha.

Hace algunos años leía el portal venezolano Aporrea como un medio de información confiable. El vuelco (o más bien revuelco) político de la organización Marea Socialista que dirige ese portal ha provocado que haya dejado de considerarlo como un medio de información confiable. Durante un tiempo me enojé con Aporrea y dejé de leerlo hasta que descubrí que el que estaba equivocado era yo. Suponía que se definían a partir de valores elementales que aconsejan que, cuando el amigo o compañero está en problemas hay que darle una mano, solidarizarse. Suponía que actuaban con valores como los que tenía mi viejo que no era de izquierda pero era decente. Cuando descubrí que partían de otros valores,  ese portal se convirtió  en un termómetro excepcional para saber cómo está la situación política. Solo se trataba de invertir la lógica. Cuando las cosas están peludas en Venezuela, y la situacion es incierta, Aporrea se convierte en un portal abiertamente golpista. Cuando el Gobierno empieza a controlar la situación, Aporrea empieza a bajar los decibeles y hasta parece que es chavista crítico.

Lo mismo sucede con muchos intelectuales y medios informativos de izquierda. En el preciso instante de que se produce en Venezuela algo parecido a Playa Girón (en este caso se trata de una invasión paramilitar) y proliferan los intelectuales y medios “escurridizos” publicando artículos horrendos contra el bolivarianismo en publicaciones progres como La Jornada o Página 12, debo sospechar que la situación está complicada, hay posibilidades ciertas de que la Revolución se pierda. Cuando se llaman a silencio o posan como “chavistas críticos” significa que la Revolución va ganando la batalla.

Recomiendo este método como infalible para enterarnos sobre lo que pasa en Venezuela y otros lugares del mundo asediados por el Imperio.

Se trata de que empecemos a identificar a esos intelectuales y medios “escurridizos”, simplemente  registrando lo que escribieron y publicaron en momentos límites, para no volver a creerles e invertir la lógica para obtener información desde lo que escriben.

Texto: Guillermo Cieza

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