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“Me la mataron por no dar las tierras”: sicariato campesino

“Nos ofrecieron plata por esas tierras y como no la quisimos agarrar nos tocó hasta subir a Colombia a hablar con esos miserables y como no le agarramos plata, les pareció mejor matármela”, cuenta El Che [1]. “Yo acababa de salir a la casa de mis padres. Me la degollaron y le pegaron varias puñaladas, todo delante de su hija que estaba embarazada”.

Pasó en el año 2009, cuando volvían desde Caracas a la zona Sur del Lago, en medio de una lucha por unas tierras recuperadas y con la latente amenaza, que terminó materializándose en el asesinato de María. Tenía 47 años en ese momento. Los mismos que El Che ahora.

“Fueron paramilitares, fueron cinco que se me metieron y me la degollaron para desactivarme a mí y lo que me dieron fue más fuerza. Me la degollaron, como matar a un animal. Uno lo que siente es impotencia y rabia. Pero hay que tener cojones para no llorar”.

Cambió el llanto por la lucha contra quienes buscan recuperar unas tierras que mantenían bajo su dominio ilícitamente, privilegios que perdieron con la llegada de Hugo Chávez, la promulgación de la vigente Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, y que se amparan en asesinos a sueldo, para amedrentar y aniquilar las esperanzas de los movimientos campesinos organizados. Son miles produciendo, trabajando, echándole. “Y no nos quieren dejar”.

Asegura que no es una escena extraña ver a los pudientes en compañías cuestionables. “Los hacendados siempre andan con paramilitares, y adonde ven que uno anda con cuestiones de tierras van, te amenazan, te ponen una pistola y te ponen una bolsa de plata. ‘Agarráis la plata o agarráis plomo’. Pero yo no me vendo”.

Actualmente forma parte del Movimiento Campesino Socialista Libertad sin Fronteras y el consejo comunal María Isolina Guerrero, denominado bajo el nombre de la misma que silenciaron hace siete años, como ya hemos contado.

Allí confluyen más de mil productores en la zona, en cerca de cuatro mil hectáreas, a las que se añadirían unas 2 mil más que esperan por rescate del Instituto Nacional de Tierras. Casi todas están productivas, a pesar de las condiciones naturales que atraviesa el país en este momento.

Y como quien resiste la muerte, también así han soportado la naturaleza misma. Por el verano no se está produciendo mucho, “la sequía está muy brava”. Y aun así mantienen ganado. Además se está produciendo yuca, plátano, “lo que se pueda ahorita por la cuestión del verano”.

Con la vida misma

“Yo siempre lo he dicho, a mí me va a callar es una bala metida en medio de la frente. A mí que me maten por el honor a Chávez. Siempre he sido revolucionario a muerte y moriré por la Revolución”.

Esto lo dice El Che con la conciencia de que la muerte está al acecho. No se trata solamente de su esposa. Recuerda que mataron a un primo, también en el sector El Guayabo -lo que él llama “la mata de los paramilitares”-, por conflictos de tierra; o el caso de Armando García, asesinado el 19 de septiembre de 2002 también en el estado Zulia. Hoy la hija de este último forma parte de la Asociación de Familiares de las Víctimas del Sicariato.

Pero todavía hay muchos casos más. La cuenta supera el centenar de campesinxs asesinadxs a manos de sicarixs, de paramilitares, por defender sus tierras o, como dice El Che, por no venderse al latifundio que quedó expuesto con la llegada de la Revolución y las nuevas legislaciones.

“Es por esta gente que le quieren hacer todo el tiempo la guerra al Gobierno. Primero fue con el Comandante Chávez, ahora es con el Comandante Maduro, pero nosotros le decimos que todavía estamos con él”.

Y esxs que están con el Presidente y, sobre todo, del lado del país, dice, están dispuestxs a dar lo que sea necesario: “Si necesita fuerza en cualquier terreno ahí vamos a estar con él. Lucha a muerte. Si tenemos que dar la vida contra los paramilitares vamos a darla, pero no nos vamos a dejar vencer”. Contra el paramilitarismo se manifiesta resteado, entonces, a cualquier costo.

Pero la batalla no se queda ahí. Cuenta -con una voz que solo da la decepción- que el consejo comunal del que hace parte no cuenta con maquinaria, ni con insumos. Todo porque se han negado a acceder a chantajes de funcionarixs corruptxs, instaladxs en la estructura institucional que está llamada a fortalecer la organización, pero que se dedica a pedir vacuna a cambio de gestiones.

Recuerda la vez en que de 1500 millones de bolívares de un crédito para la producción le pedían 500. “El consejo me iba a quedar endeudado, moroso”, dice. Luego, de un crédito de 2800 millones, solo le quedarían 2000 para la producción. Ese pa’l fresco está como caro. “Entonces, ¿con qué íbamos a trabajar, pues? Yo les dije que no”.

Contra la Ley de Amnistía

Para El Che, es insultante la propuesta de Ley de Amnistía. Según él, lo que la mayoría en la Asamblea Nacional está buscando es “que les aprueben esa ley grotesca, grosera, para entonces llenar esto de puro paraco”.

“Yo me comprometo contra el paramilitar. [La Ley] No es tanto con el Presidente, es contra todos nosotros, contra todo el que se dice chavista. También quieren matar al chavismo, matar al campesino. Tomen conciencia [dice a la mayoría parlamentaria], porque el pueblo está arrecho. Que se acuerden que los familiares de las víctimas no son cualquier cosa, que se pongan las pilas porque yo soy uno de esos. Que traten de que esa ley de amnistía no se les apruebe porque se les puede revertir, porque somos socialistas, pero no somos pendejos. Que se acuerden que la gente del monte, cuando salimos a los campos no vamos a jugar”.

[1] Sabe que la información que está dando los llevará hacia él –alega que lo tienen bien fichado-, pero prefiere que no se diga su nombre de pila.

Texto: Juan Sebastian Ibarra/ Contacto: @juansibarra

Ilustración: César Mosquera/ Contacto: @cesar_mos

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