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La rebelión del PIIGS: cómo entender el triunfo de Grecia

"No" supporters hold a banner during celebrations in Athens, Greece July 5, 2015. Greeks voted overwhelmingly "No" on Sunday in a historic bailout referendum, partial results showed, defying warnings from across Europe that rejecting new austerity terms for fresh financial aid would set their country on a path out of the euro. REUTERS/Dimitris Michalakis

 El contundente NO del pueblo griego al austericidio impuesto por la troika y el Gobierno alemán es y no una sorpresa. Es una sorpresa si se toma en cuenta los últimos sondeos que, aunque vaticinaban una victoria del NO, fueron estrechando el resultado a medida que pasaban los días hasta el punto de pronosticar en las vísperas un empate técnico. Y es igualmente sorprendente cuando se considera el terrorismo mediático e institucional al que fueron sometidos los y las votantes, terrorismo plagado de amenazas y presagios a cada cual más catastrofista de darse el caso –como finalmente se dio- que al pueblo griego se le ocurriera elegir la opción que los poderes fácticos del gran capital consideraban la incorrecta.

Existen antecedentes de cómo esta estrategia del miedo ha provocado resultados en los cuales la gente termina aceptando o negando cosas que rechazaría o aceptaría si fueran ofrecidas en un marco de normalidad. Un caso reciente y paradigmático fue el del referéndum escocés por la independencia. Semanas antes la opción independentista iba ganando con ligera comodidad, hasta que los líderes de los tres partidos británicos -conservadores, laboristas y liberal demócratas- cerraron filas con los grandes bancos, con el Banco de Inglaterra y los consejeros delegados de multinacionales como la BP, para augurar la catástrofe en caso de que ganase el sí. Se le dijo a los escoceses que se quedarían sin empleos, sin pensiones y sin moneda si votaban por su libertad política. El resultado: contra los pronósticos iniciales, el NO a la independencia superó al SÍ por 10 puntos de diferencia.

En el caso de referéndum griego el terrorismo aplicado fue incluso peor. Y es que los poderes europeos y la gran prensa mundial no se limitaron a advertirles qué les pasaría si votaban NO a las reformas, sino que de hecho hicieron campaña abierta por el y hasta recurrieron a expedientes burdos como los falsos positivos mediáticos que se montan contra países como Venezuela y Argentina. Así las cosas, por ejemplo, el Financial Times de Londres hizo circular dos días antes del referéndum lanoticiasobre la claudicación del Gobierno griego, cuyo Primer Ministro supuestamente había enviado a la troika una carta aceptando sus términos, lo cual fue inmediatamente desmentido por Tsipras. Y en las vísperas de la consulta le tocó el turno a Varoufakis -el célebre ministro de economía heleno acabado de renunciar- quien le salió el paso a las afirmaciones del mismo diario con respecto a que el plan de Tsipras para mantener el funcionamiento de la economía en el caso que ganara el NO, era hacerle una quita de 30% a todo ahorro personal privado por encima de los 8 mil euros.

En lo que a las amenazas refiere, las más explícitas vinieron del lado alemán. De tal suerte, apenas abrían las mesas de votación Martín Schulz, a la sazón presidente del Consejo Europeo, se despachó con la siguiente declaración en una entrevista con la radio pública¿Seguirá Grecia en el euro tras el referéndum? Seguro que sí, si votan SÍ, pero si votan NO tendrán que introducir otra moneda, porque el euro ya no estará disponible como medio de pago. ¿Y cómo pretenden pagar las pensiones o los salarios?. Sigmar Gabriel, número dos de Merkel, hizo declaraciones igualmente duras: La victoria del NO supondría una clara decisión en contra de la permanencia en la eurozona, las cuales ratificó al conocerse el resultado:El Gobierno de Atenas ha roto los últimos puentes. Con el rechazo a las reglas de la zona del euro, como se refleja en el mayoritario ‘NO’, las negociaciones sobre millonarios programas son difíciles de imaginar“.

Pero con todo y dichas amenazas terminó resultando que el pueblo griego derrotó la agenda austericida con un contundente NO: el 61 % de los votantes frente a un 38,69% que marcó el SÍ, un 23% de diferencia.

Los resultados siniestros de la austeridad ya aplicada sobre Grecia explican buena parte el desenlace. Es decir, los sacrificios y ajustes que se le exigen hacer no son nuevos, sino el redoble de los mismos sacrificios y ajustes que llevan haciendo cinco años sin mejoría alguna y más bien con el agravamiento de la situación económica y social del país. Así por ejemplo, si bien el endeudamiento fue la principal excusa que se utilizó para intervenir Grecia por parte de la troika, la verdad del caso es que desde que se puso en marcha el primer rescate en 2010, la deuda pública griega aumentó en lugar de reducirse: en 2009, representaba el 126% de su PIB (unos 301.000 millones de euros), mientras que hoy día luego de los fortísimos recortes de gasto público que se han aplicado sin precedentes en ningún país en la Europa de posguerra, asciende a un 180% de su PIB, es decir, unos 317.000 millones de euros. Ningún dato macroeconómico ha mejorado tras la intervención de los expertos y la aplicación de la austeridad y los ajustes que, según ellos, procuran sanear y equilibrar las cuentas: el PIB cayó en 25%, el consumo de alimentos de la población en 28,5%, un 61% de reducción media de las pensiones, el 45% de pensionistas viviendo por debajo del umbral de pobreza, 26% de desempleo y más del 50% de desempleo juvenil, todo lo cual desató una fuerte ola migrativa, además de considerarse un factor determinante en el aumento del 35% en el número de suicidios en el país registrado desde 2011.

Para que se tenga una idea aún más clara de la magnitud de la tragedia social al que los tecnócratas fundamentalistas de los equilibrios macroeconómicos y ajustes fiscales han llevado a Grecia, valga recordar que desde 2013 existe una ley que autoriza a los comerciantes a vender alimentos perecederos al costo más allá de su fecha de vencimiento, todo para evitar que sigan cayendo las ventas dada la precaria situación salarial de las familias y aumente la subnutrición. La verdad del caso es que la troika tenía muy poco para chantajear a Grecia, dado que en buena medida se trata de un pueblo con muy poco que perder pues le han saqueado casi todo.

Todo salvo la dignidad. Y este es un tema muy importante. Pues además de una deuda odiosa contraída fraudulentamente en su mayor parte, y de todos los costos sociales asociados a ello, los griegos han tenido que soportar epítetos racistas de toda clase, que distan mucho del espíritu comunitario e igualitario que, en papel al menos, caracterizaría a la Unión Europea. El más visible de todos fue el dePIIGS, término popularizado por la gran prensa financiera para referirse a los países de la periferia europea altamente afectados por la crisis: Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España (spain). El término hace procura ser un equivalente al término BRICS (que alude a Brasil, Rusia, India, China) pero en negativo, al hacer homofonía con la palabra Pigs (cerdos en inglés). La razón de este desprecio era, entre otras cosas, hacerlos sentir culpables de su suerte, pues todos sabemos que un pueblo culpable y desmoralizado es menos proclive a defenderse.

En el metarrelato de la troika los griegos eran unos cerdos que dado su poco talante teutón, su deficiente ética protestante, espíritu capitalista y defectuoso racionalismo cartesiano, se habían endeudado mucho más allá de sus posibilidades y por eso ahora debían pagar con creces, no solo en lo financiero sino en lo moral y existencial. Pero además debían servir de escarmiento, para que a los otros “cerdos” (en especial los españoles, que votan en diciembre) no se les ocurra rebelarse. En este sentido, derrotar a Grecia, aplastarla, era aplastar la posibilidad de que otros Syriza (como PODEMOS) no lleguen al poder y no procuren cambiar las reglas europeas, reglas hechas para el usufructo de la plutocracia que manda entre Bruselas, Berlín y Frankfurt. Pero resulta que los griegos y las griegas no se dejaron, vencieron el miedo, y ahora el miedo cambió de bando cuando quedó en evidencia que un pueblo sencillo pero determinado, con unos líderes transparentes y valientes, son capaces de derrotar a cualquier poder fáctico por más grande que sea.

Texto: Luis Salas.

Fotos: fuente Telesur.

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