Tú estás aquí
Inicio > En la hechura > Juntera: cuando el cine es del pueblo

Juntera: cuando el cine es del pueblo

Son 250 comunerxs sentadxs frente a la pantalla blanca que en pocos minutos dará inicio a la película. Es de noche, y en esos cerros de Carabobo, salvo la calle lindera y casas a los lejos, todo es oscuridad. Ya se cantó, zapateó, dio la bienvenida a lxs presentes: habitantes de la Comuna Negro Primero -anfitriona del evento- y de otras cuatro comunas vecinas. Todo está listo, nadie quiere perderse la primera proyección del largometraje Juntera.

Queríamos que antes de ir a otro lugar lo vieran los comuneros y comuneras que ayudaron a construirla. A nosotros nos parece que a Caracas después que se vea en los territorios donde se tiene que ver”, dice Giuliano Salvatore, integrante de la Cooperativa Audiovisual La Célula. Está de pie, micrófono en mano, algunos de los protagonistas de la película lo escuchan, están a punto de verse.

Es el resultado de un esfuerzo colectivo”, dice. De La Célula, la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora, las comunas que protagonizan el documental -Negro Primero; Victoria Popular las Uvitas, en Barinas; La Ciudad Socialista Simón Bolívar, en Apure; la Ciudad Socialista Juan Pablo Peñaloza, en Táchira; y la Comuna Orimed, en Amazonas. Por esos lugares continuarán los pre-estrenos en las semanas siguientes.

Sin el trabajo que ustedes hacen, nuestras esperanzas de que la revolución continúe se sentirían mermadas, ustedes son la garantía que avanzamos”, finaliza Giuliano. Se apagan las luces, comienza la proyección.

***

Existe una épica donde a primera vista no la hay. Reunirse en largas asambleas, conformar parlamentos, descargar materiales de construcción, ordeñar cuando el sol todavía no se acerca, llevar alimentos en un camión. Allí, en ese movimiento invisible y permanente, que podría parecer solamente un cotidiano, está la revolución, su creación popular que, a veces, cuando las circunstancias se condensan, confluye en Caracas, Miraflores, en la televisión.

Su realidad transcurre el demás tiempo sin grandes pancartas ni consignas: lxs miles movilizadxs -porque la movilización nunca se detiene- aprenden a gobernarse, gestionar, dictar leyes, producir, distribuir y comercializar.

¿De qué manera narrarlo? ¿Con qué imágenes, tiempos, relatos, equilibrio de palabras/silencios/ríos/risas dar cuenta de eso, la cosa en sí, la revolución en su cauce más hondo? ¿Cómo contar esa épica, la de hombres y mujeres aprendiendo a ser libre, cuál es la estética del poder regresando a manos del pueblo? Allí, en ese desafío necesario, se adentra Juntera.

***

Me encantó, me llamó mucho la atención la pureza con la que se hizo la película, la realidad de la parte campesina, la gente con su inocencia, forma de hablar, es bello de verdad”, es lo primero que comenta Lucrecia Ávila, parlamentaria de Negro Primero.

Los compañeros que están allí son personas humildes, primera vez que se ven en un documental como este, y es importante que ya las comunas van a salir a flote, con la película van a decir nosotros también somos importantes, y demostrarle al mundo que nosotros los comuneros somos los socialistas que vamos a salir a partir de este momento”, dice Narbys Borrego, parlamentara también, vocera del consejo presidencial del gobierno popular de comunas.

Juntera pone en primer plano a personas como Lucrecia, Narbys, su cotidiano extraordinario, la apuesta comunal, señalada como orientación estratégica por Hugo Chávez en el discurso del golpe de timón, el 20 de octubre del 2012. Tres años más tarde, en ese valle de Carabobo, al sur de Valencia, en una comuna de 39 mil hectáreas donde habitan 9.685 personas, es proyectada la película.

La película está pensada para que los propios protagonistas, que son los comuneros y las comuneras se acerquen a lo significativo del trabajo que hacen, a lo importante que es para la revolución el trabajo que se hace aquí, y el espectador que al que más queremos llegarle es al mismo pueblo que hace comunas, y al que no, pero está en un consejo comunal, una organización vecinal: primero que sientan que hay mucha gente haciendo el trabajo en el país, que aquellos que estén con las ganas, entusiasmo y necesidad política de subir a la formación de una comuna que sientan que no están solos y que el trabajo da frutos, unos frutos que se ven el mismo territorio”, dice Giuliano.

Y si el horizonte de la revolución es la comuna -“allí está el nacimiento del socialismo”- en esa construcción puede y debe también adentrarse el cine, autogestionado, trabajando hacia esos fines comunes:

Para nosotros el tema comunal es la ruta, el camino fundamental, todo el resto de los procesos que hacemos, urbanos, rurales, todos están llamados a sumarse al proceso de construcción de un Estado comunal, y decidimos darle énfasis a esa semilla que creemos es el camino fundamental de la revolución. En la medida en que las comunas se vayan generalizando, vamos a ser un país que conoce como legislar, gestionar, protegerse a través de la milicia, cómo producir sus propias cosas como ropa, comida, entretenimiento, incluso cómo hacer su propia comunicación, mostrar una imagen de nosotros mismos hecha por nosotros mismos”.

Solo quedan pocas personas ordenando las sillas, conversando sobre todo cuanto se puede conversar en una noche comunera a pocas semanas de las elecciones, haciendo frente a una guerra. Narbys no tiene dudas sobre lo que sucederá: “Estamos excelente, las comunas y consejos comunales estamos haciendo las tareas, dando batalla porque el 6 de diciembre vamos a la Asamblea Nacional, todos los chavistas vamos a dar una buena elección y ganar con nuestros candidatos”. Allí también la comuna enseña, con la voluntad siempre colectiva, Juntera.

Nota histórica: Existen búsquedas que se repiten, certezas recuperadas que vencen las derrotas, al enemigo que no puede con su objetivo. En Juntera, su producción y proyección, se encuentra una de ellas, llevada adelante en la década del 70 por el grupo Cine de la Base, en Argentina, encabezados por Raimundo Gleyzer: “Trabajamos exclusivamente con la base, las proyecciones que hacemos son para los obreros, campesinos, o los intelectuales de izquierda pero que tienen que ir a los barrios si quieren ver las películas (…) no podemos decir de las personas que participan de las proyecciones que son espectadores, sino que son gente que desean ver el material por asuntos militantes, de esclarecimiento, son películas para una práctica concreta”. Han pasado 40 años desde que aquellas frases, desde las últimas películas que dejó grabadas, tan certeras como el proyecto socialista que perseguía Cine de la Base. En 1976 Gleyzer fue detenido, torturado y desparecido. Sus ideas no, regresaron la noche del 20 de octubre del 2015 en las montañas de Carabobo.

Texto: Marco Teruggi. @Marco_Teruggi

Fotos: Irene Echenique. @Irevendre

Comentarios

comments

One thought on “Juntera: cuando el cine es del pueblo

Comments are closed.

Top