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Jóvenes del Barrio: del ocio y el malandreo a la construcción de comunidad

¿En alguna esquina de tu barrio hay siempre un grupo de chamxs que parecieran no hacer nada productivo? ¿No estudian, no trabajan, están dedicadxs al ocio o, peor, a hacer daño a otrxs? ¿Usan drogas, están alcoholizadxs? ¿Te parece que son tiempo perdido, que ya no se puede hacer nada por ellxs? En el mes de febrero del año 2014 vio la luz el plan Jóvenes del Barrio, con el objetivo principal de contradecir eso: busca que lxs panas que andan en los barrios en actividades poco productivas y que en algunos casos representan liderazgos negativos se incorporen en procesos de construcción colectiva de sus propias comunidades.

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Lo cuenta Gabriela Peña, hoy responsable a nivel nacional, mientras hace un repaso mental de lo que ha sucedido en los más de dos años que lleva Jóvenes del Barrio convocando a la contrucción de una realidad distinta para los barrios del país. Cuenta que, a pesar de que la iniciativa nació desde el aparato de Estado, el Ministerio de Comunas específicamente, este proyecto ha ido girando hacia una corresponsabilidad más clara entre lxs chamxs que se van rescatando y el propio liderazgo del plan.

Si bien al principio el abordaje de los barrios, más de 800 hasta la fecha a nivel nacional, recaía sobre el grupo promotor del Ministerio, la organización de actividades deportivas que promueven la paz y movilizan a la población juvenil cada vez está más en las manos de lxs mismxs chamxs. Hoy muchxs de ellxs asumen responsabilidades incluso dentro de la institucionalidad del plan. Como Titi, del barrio El 70 en la parroquia El Valle, que luego de 1 año y 4 meses asumió la coordinación del plan Jóvenes del Barrio en la región capital. “Ahora es el carajo que hace posible las cosas (en Caracas)”, asegura Gabriela, que deja entrever la esperanza del futuro posible.

Y aunque desde la oficina se gestiona parte de Jóvenes del Barrio, la mayoría del asunto es Titi, o Guarapo, o algún otro, en una moto, recorriendo los barrios, convocando, agitando para el trabajo a quienes anden ociosxs. Porque sí, el de Titi no es el único caso emblématico. Gabriela lo recuerda y ríe mientras mira junto a la puerta de la oficina, donde están unos potes de cloro, parece.

La memoria le trae una escena, en la que apoyaron a un chamo con la compra de insumos para hacer cloro, pero al poco tiempo él desapareció. La voz del otro lado del teléfono, cuando ella se dispuso a llamarlo, le dijo que ese aparato se lo había vendido un chamo, que ahora de él, dijo específicamente el señor. Gabriela pensó lo peor, y en efecto, la venta era prueba de una caída más en las drogas. Luego, mientras más tiempo pasaba, lo dieron por muerto incluso. Ya sabemos que no, porque ahí están los potes de cloro, que una vez recuperado, se ha dedicado a fabricar. Otro testimonio de voluntad.

Es fácil juzgar sin saber cuál o cuáles son las razones para que estxs panas estén sin hacer nada o en malos pasos. En muchos casos les tocó resolver, no solo la papa de ellxs, sino también la de su familia, por ejemplo. Jóvenes del Barrio nace para poner a la mano de lxs chamxs del barrio otras formas, no sólo de resolver, sino también de aportar en la construcción de una nueva sociedad.

Es a partir de esta oportunidad que muchxs de estos panas empiezan su transformación individual, que se perfila como semilla de transformación colectiva.“Lo importante es que los hombres van adquiriendo cada día más conciencia de la necesidad de su incorporación en la sociedad y, al mismo tiempo, de su importancia como motores de la misma”, diría Ernesto “Che” Guevara en El hombre nuevo. Y podríamos decir, entonces, que estos procesos de transformación por mínimos que sean, van sumando vidas puestas al servicio de un fin colectivo.

Sumar en lo productivo

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No se trata de incorporar al descarrilado sólo para apartarlo de eso que llaman el mal camino, en esto Gabriela es enfática. El plan busca la formación para los líderes del barrio para que a su vez ellxs formen a otrxs chamxs, además de la conformación de proyectos socioproductivos que les permitan un ingreso digno a raíz de sus propios esfuerzos, individuales y colectivos. Para eso está “Cuadra tu chamba”, línea de financiamiento de proyectos, redes y conglomerados socioproductivos, y que lxs chamxs van cancelando poco a poco, porque la idea tampoco es regalar sino incentivar, impulsar.

Por este medio, ya hoy son más de 120 los proyectos financiados, y van desde un puestico de barbería hasta experiencias de siembra de alimentos. “¡Que nota que haya gente que crea en nosotrxs!” es la actitud de muchxs cuando se les llegan a convocarlxs, o cuando les aprueban un financiamiento. La idea es precisamente no desconocer la diversidad de intereses, aptitudes y necesidades de los jóvenes de nuestros barrios, diría Gabriela. Porque cualquiera puede pensar que un chamo cortando pelo en la vereda no es precisamente productivo. Pero ella asegura que sí, que sacar un chamo del ocio es ya producir Patria y vida.

Texto: Yermison R. (@IzqdaHegeliana)

Fotos: Milángela Galea.

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One thought on “Jóvenes del Barrio: del ocio y el malandreo a la construcción de comunidad

  1. Sigamos dando la batalla con las y los jóvenes de todos los barrios del país, que quieren hacer cosas y no tienen como o quien los apoye, por eso les hago un llamado a todos los Jóvenes a que se unan a ésta propuesta maravillosa del Gobierno Bolivariano!

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