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El reino del revés

“Vengan a ver cómo es/ el reino del revés”, jugueteaba en una de sus canciones más conocidas la poeta, compositora y cantante María Elena Walsh. Un mundo en el que “cabe un oso en una nuez” y en el que “dos y dos son tres”. Pues así es nomás: para conocer el reino del revés nada mejor que la Argentina, donde hay una inversión del significado de las palabras y de los enunciados, y donde es de lo más común, cotidiano, decir una cosa para hacer en la práctica todo lo contrario.

El gobierno del empresario derechista Mauricio Macri, que comenzó el 10 de diciembre de 2015, puso en marcha un ajuste económico atroz, con una devaluación de casi 50 por ciento, baja de impuestos a los sectores más ricos, apertura a las importaciones y aumento de entre 350 y 500 por ciento en servicios esenciales como agua, energía eléctrica y gas, entre otras medidas.

Este paquete, que derrumbó el poder adquisitivo de los asalariados en un santiamén, está asentado en una estrategia en la que los medios de comunicación dominantes, que fueron cruciales para el triunfo electoral de Macri, apuntalan al gobierno con un discurso según el cual cada una de sus acciones impopulares se deben únicamente a una “herencia maldita” dejada por el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Además de disponer despidos en el sector público con el argumento de que el gobierno anterior sobredimensionó el Estado –discurso clásico de matriz neoliberal-, las medidas de Macri precipitaron pérdidas de puesto de trabajo en varios sectores de la actividad privada. Aunque los indicios al respecto proliferan casi diariamente, incluso por informes de centros de estudios e investigación que son ideológicamente afines al presidente, el elenco oficial niega terminantemente los hechos.

Ante un clima creciente de malestar social, con manifestaciones por doquier en Buenos Aires y muchos otros puntos del país, organizaciones sindicales acostumbradas a acomodarse con los gobiernos de turno comenzaron a levantar la voz y realizaron una marcha multitudinaria con motivo del Día Internacional de los Trabajadores.

Cobró fuerza así un proyecto de ley opositor para frenar los despidos, mediante un mecanismo que prevé doble indemnización para quienes sean dejados en la calle. Frente a esto, el conjunto de medios oficialistas bautizó a la iniciativa, incluso en los títulos “noticiosos”, como “cepo al empleo”, invirtiendo el significado y el objetivo de la propuesta. Macri, además, se mostró totalmente desaprensivo con los desocupados, burlándose del intento de bloquear los despidos, cuando invitó a los impulsores de la iniciativa a hacer también una ley para que “seamos felices”.

Mediante la persistencia implacable de títulos, trascendidos, testimonios de dudosa credibilidad y procedimientos judiciales televisados en directo, el conjunto de medios que sostiene al gobierno intenta circunscribir el problema de la corrupción a las acciones del gobierno anterior, mientras oculta los datos que emanan de los “Papeles de Panamá”, la filtración de datos de esa guarida fiscal en la que aparecen Macri y varios de sus funcionarios con firmas offshore creadas con la finalidad de eludir el pago de impuestos en el país. Ese mismo elenco oficial es el que dice estar al frente de la cruzada contra la denominada “corrupción K”, con abierta complacencia del sistema de comunicación imperante.

Durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, la oposición derechista, encabezada por los mismos medios, aprovechó errores y flaquezas gubernamentales para desvirtuar al organismo oficial de estadísticas del país. Para eso, desacreditó los índices de inflación, puso en juego otras mediciones y prometió “normalizar” a esa institución apenas asumiera.

Pero ahora este organismo se niega a difundir la tasa de inflación, escudándose en un supuesto “caos” dejado por la administración anterior. Este bloqueo estadístico fue usado por Macri para hablar de un país totalmente paralizado o en retroceso, según el énfasis que quisiera poner en sus tonos dramáticos. Sin embargo, el organismo de estadísticas sí se tomó la molestia de dar a conocer el índice que mide la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) durante 2015, es decir cuando estaba en funciones Fernández de Kirchner: 2,1 por ciento de crecimiento, índice significativo en un contexto mundial de crisis. Fue una evidente desprolijidad o falta de coordinación en los discursos, que hizo llamar a silencio al presidente en este tema.

El reino del revés: la prensa pro gubernamental preanuncia a menudo y luego aplaude las medidas de algunos jueces y fiscales que llevan adelante causas contra funcionarios del gobierno anterior, pero no dice una palabra sobre el encubrimiento y fallos favorables para los funcionarios actuales, incluyendo a Macri, quien estaba procesado por escuchas ilegales dispuestas en su gestión como alcalde de la Ciudad de Buenos Aires.

El reino del revés: aunque, como se dijo, todos los índices disponibles dan cuenta de un deterioro brusco de la situación de empleo, un columnista oficialista escribió hoy en Clarín, diario del grupo de medios más poderoso del país, que en abril hubo “incipiente recuperación del empleo en blanco”, es decir legal.

El reino del revés: Macri y su alianza llegó al gobierno prometiendo libertad de expresión, a su juicio negada durante el gobierno anterior, pero echó a periodistas de los medios públicos por ser críticos con el empresario y maniobró para eliminar de medios privados varios de los comunicadores y espacios que se le oponen, con amenazas y extorsiones.

El reino del revés: los medios privados “independientes”, que combatieron sin descanso a los gobiernos anteriores y lo acusaron una y otra vez de intolerancia con el periodismo, repudian ahora cada vez que hay movilizaciones de protesta o de respaldo a Fernández de Kirchner: “fanáticos”, “delirantes”, “papanatas” y “semianalfabetos” son algunas de las calificaciones que reciben las personas que participan de esas acciones.

Texto: Hugo Muleiro. Escritor y periodista, presidente de Comunicadores de la Argentina (COMUNA)/ Contacto: @HugoMuleiro.

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