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Ser negrx: sobrevivir y resistir en EEUU

Ha pasado media hora, y sigue tendido en el suelo. La sangre aún chorrea por la sien de su cuerpo sin vida. Michael Brown (18 años, a una semana de comenzar la universidad), permanece descubierto ante la mirada incrédula de la comunidad. Sus amigxs, sus familiares, pasan justo al lado del cadáver. Humillación post mortem, otro nivel del desprecio.

Los policías, entre ellos Darren Wilson, asesino de Mike, se conforman con cerrar el perímetro. La gente se acerca. Primero temerosa, reclama la actitud del cuerpo policial, y resiste sus intentos por alejarlxs.

Van ya cuatro horas, la sangre de Mike sigue en el suelo y las decenas de personas se han ido multiplicando. Son ahora miles lxs manifestantes contra la policía de Ferguson, en el condado de Missouri (Estados Unidos). Reclaman ante el asesinato de un joven afroamericano más, alzan una voz que ha sido reprimida durante décadas por el mismo Estado, y no ceden terreno a los policías. Lo que comenzó como un aviso en 2012, ya se ha ido asentando en el país norteamericano.

Eventualmente, la policía empezó a asustarse. Y eso derivó en el uso de la fuerza, de armas, de gas, acarreó arrestos a personas que estaban congregadas, expresando su tristeza, su molestia.

“Trayvon Martin (asesinado por un vigilante en Orlando, Florida) fue el murmullo antes del terremoto”, dice Maurice Mitchell, ya a tres años de eso. “Pero Mike Brown terminó de  desatarlo”.

Justicia para Michael Brown. Foto: Tanya Lucia Bernard. Fuente: blacklivesmatter.com
Justicia para Michael Brown. Foto: Tanya Lucia Bernard. Fuente: blacklivesmatter.com

Maurice forma parte de Black Lives Matter (Las vidas de lxs negrxs importan) y The Movement for the Black Lives (El movimiento por las vidas de lxs negrxs), en una lucha organizativa y de movilización que apunta a recuperar lo que les han robado: “La manera en que nos tratan incluso en la muerte muestra su desprecio por nuestra humanidad”.

Cuenta que desde el caso de Trayvon, las comunidades negras comenzaron a organizarse, a juntarse, y en su caso particular decidió dedicarse a tejer redes con esas poblaciones que, como él, sufren en su propio país, a causa de la supremacía blanca. “Decidí que si había otro Trayvon, yo no me quedaría sin hacer nada”.

Mitchell hace una pausa y aclara el fundamento colectivo de la lucha: “No se trata de mí como persona, no se trata de mí como individuo, ni de lo inteligente que soy, ni de mí creando una carrera o creando un imperio. Se trata de nosotrxs logrando liberación colectiva”.

Por eso, añade, “se trata de concentrar el fuego en los problemas de lxs pobres, en la violencia del Estado, en la supremacía blanca. Es incluso práctico. Queremos ganar. Y no vamos a ganar a menos que todxs sean parte del movimiento”.

Todxs en el mismo autobús

Primer principio fundamental: todas las vidas de lxs negrxs importan. Inmigrantes, gays, transgénero, mujeres, hombres. We don’t want anybody to get under the bus (no queremos que nadie quede abajo del autobús).

Maurice Mitchell. Foto: Milángela Galea.
Maurice Mitchell. Foto: Milángela Galea.

Maurice alega al respecto que si quieren la liberación de un sector oprimido, deben luchar contra la opresión de todas las comunidades marginadas: “Por ejemplo, la población transgénero no es muy grande, pero experimentan mucha violencia. Incluso, cuando les matan, a la gente ni siquiera le importa. Y si alguien fuera de la policía les mata, la policía no se involucra, ni siquiera investiga”.

Se paran firmes contra el sistema patriarcal, la homofobia y la transfobia que existe en la propia comunidad. “Muchos movimientos han borrado la historia de las mujeres, han borrado la historia de lxs homosexuales, han borrado la historia de lxs transgénero. Y siempre han sido líderes en los movimientos. Queremos contar una historia diferente sobre liderazgo”.

Y ese liderazgo tiene que aprovecharse de algo que han sufrido desde niñxs. Afirma que ser negro e inmigrante en los Estados Unidos “es como ser parte y estar fuera de la sociedad al mismo tiempo”, pero ve en eso una pequeña ventaja para lograr la liberación que aspiran: “Siempre tuve conciencia. Yo pensaba como parte de la sociedad, pero a la vez pensaba diferente”.

Pero no para todxs eso ha representado una posición ventajosa. Como una punzante prueba de ello, están los impunes asesinatos efectuados por policías blancos a gente negra desarmada. Así como a Brown y Martin, han asesinado a Eric Garner y Akai Gurley, en Nueva York; Rumain Brisbon (Phoenix), Tanisha Anderson y Tamir Rice, en Cleveland; y Sheneque Proctor (Alabama), por nombrar algunxs.

Esta situación ha desatado protestas en múltiples ciudades de la nación norteamericana. El más reciente caso, la muerte de Freddie Gray en Baltimore, desató protestas que llegaron a saqueos, ataque a unidades policiales y sus consecuentes enfrentamientos. La reacción por parte del gobierno norteamericano fue la de decretar un toque de queda, que no fue acatado. El saldo: decenas de arrestos y, por supuesto, más enfrentamientos.

Foto: Tsige Tafesse. Fuente: blacklivesmatter.com
Foto: Tsige Tafesse. Fuente: blacklivesmatter.com

Más recientemente, un nuevo episodio inundó las redes: el abuso policial al que fue sometida una muchacha de 15 años (Dajerria Becton) en Texas, durante la incursión de las fuerzas del Estado en una piscina pública. Aunque no fue asesinada, sus derechos fundamentales fueron claramente ignorados por Eric Casebolt, quien presentó su renuncia poco después.

Esta situación no es nueva, según cuenta Maurice, pero en los años recientes se ha hecho más evidente ante los ojos incrédulos de quienes habitan en la nación norteamericana. Ellxs, dice Maurice, creen cada día menos en la idea de la libertad que promueven en Estados Unidos: “Eso es lo que queremos ganar. La libertad colectiva. Luchamos por las vidas de todxs”, afinca.

Foto: Tsige Tafesse. Fuente: blacklivesmatter.com
Foto: Tsige Tafesse. Fuente: blacklivesmatter.com

Respuesta necesaria

Turn down on each other, turn up on the State (Calmarse con lxs demás, ser intenso contra el Estado). Ese es otro principio para este negro nieto de inmigrantes (su abuela llegó en los 70’s de Trinidad).

Lo explica así: “Los movimientos se tratan fundamentalmente sobre las relaciones. Sí, está la ideología, y está la formación política, pero fundamentalmente se trata de cómo nos relacionamos. Construir relaciones, construir afecto, construir amor”.

Una base para lograr que esas relaciones sean posibles, es la pluralidad del liderazgo en que se fundamentan, según cuenta Maurice. Se trata de un movimiento de muchxs líderes. “A diferencia de los movimientos sin liderazgo, nosotrxs creemos en el liderazgo, sólo que no creemos en UN líder. Creemos en muchxs líderes. Estamos contando la historia de docenas y docenas de líderes”.

Y esxs líderes surgen de las mismas comunidades, sin otra aspiración que la de ir fortaleciendo las organizaciones que luchan por un pueblo negro organizado, unido y combativo.

Pero también salen de la respuesta evidente ante tanto maltrato: resistir, seguir resistiendo, y pelear por la libertad. Por eso Maurice habla con naturalidad de lo orgánico que fue el proceso de conformación del movimiento que defiende las vidas de lxs negrxs: el trabajo se fundamenta en movilización, agitación.

Un movimiento que en principio partía de la labor por redes sociales de unas pocas personas, después del caso de Mike Brown se convirtió en algo de todxs lxs que querían expresar su repudio. La voz contenida salió en una exhalación colectiva que abrazó el nombre de Black Lives Matter.

A modo de recordatorio

“La situación en Venezuela, incluida la situación del Gobierno en cuanto a la erosión de las garantías de derechos humanos (…) constituye una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y política exterior de los Estados Unidos”, reza la ya famosa orden ejecutiva emitida el 9 de marzo por la Casa Blanca, con el número 13 692.

Texto: Juan Sebastian Ibarra. Contacto: @juansibarra.

Ilustración de portada: César Mosquera.

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