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Amamantar y trabajar: Alertas para un reglamento

Atención

Cuando Chávez firmó la Lottt, en abril de 2012, tenía claro que estaba entregando al pueblo una Ley para dignificar a quienes ejercen la actividad laboral. Tenía claro que una Ley Orgánica para el Trabajo, así, con ese nombre, defiende los derechos del patrono, del mercado, del capital, en una nación que aspira a ser potencia a ultranza, sin ningún respeto por la vida, solapada o abiertamente. De modo que cambiarle el nombre a la Ley no evidencia mero despilfarro del lenguaje, como mucha gente tal vez piensa todavía, o una manía de alargar los títulos innecesariamente. El espíritu de una Ley para las Trabajadoras, los Trabajadores y el Trabajo visibiliza a mujeres y hombres conviviendo en el espacio laboral, en igualdad de género. Compromete a todas y todos lxs involucradxs bajo el principio de la corresponsabilidad e instituye la armonía entre la vida y el trabajo. Es una Ley para juntar trabajo y buen vivir, no para disfrazar una producción esclavizante.

Ojo

Lo anterior hay que recordarlo especialmente por la Semana de la Lactancia Materna, celebrada del 1.° al 7 de agosto, esa semana que las organizaciones transnacionales ofrecen para que los países puedan dar su saludo a la bandera y hacer que sus conciencias sean amigables, pintarlas de verde. El tema de la celebración este año fue “Amamantar y trabajar, hagamos que funcione”. Suena bien, ¿cierto?

Lea cuidadosamente

Estas líneas no hablan sobre lo beneficiosa que es la leche materna para su cría. Eso lo puede encontrar en cualquier lugar de internet, en la página de cualquiera de las organizaciones involucradas en la celebración anual de la Lactancia Materna (y hasta en la de Nestlé). Adoptamos desde el título de este texto el tema del amamantamiento y trabajo no porque esté de moda, ni para acogernos a la línea de la Semana, sino porque en el contexto venezolano hace tiempo ya existe un marco legislativo que apunta a proteger el cuidado de la vida en este aspecto: sólo requiere el esfuerzo y la voluntad política para concretar, articular y fortalecer con políticas públicas y agitación cultural. Uno de los primeros pasos para ello es aprobar un reglamento acorde con lo que se aspira en la Lottt.

Advertencia

Demasiado tiempo hemos pasado bajo la pisada del patrón, patriarcal y capitalista. Por eso, a pesar de la intención y el espíritu de la Lottt, es fácil que cualquiera de nosotras y nosotros reaccionemos con sospecha, desconfianza y violencia ante exigencias legítimas, emancipadoras, en el espacio laboral, incluso si están respaldadas por la Ley. Mucho desmontaje cultural hace falta para erradicar el patrón que llevamos dentro. Es lo primero que toca tener en cuenta ante la premisa de lograr un reglamento que haga justicia.

Zona en cuarentena

Tomemos por ejemplo una situación que sabemos se repite día con día en el trabajo formal (ni hablar del desamparo que en una situación como ésta se vive en el sector informal, el de la gran mayoría). Una mujer trabajadora llega al Departamento de Talento Humano a tramitar el permiso para amamantar a su cría hasta los dos años de edad. Ante tal petición, usted:

  1. a) Piensa que es una exageración; el reglamento de la Ley anterior (porque así de absurdo funciona: derogamos una Ley, pero su reglamento sigue vigente hasta que se apruebe uno nuevo… hablando de “vacíos legales” convenientes) estipula que el permiso es hasta el primer año de edad, cuando la cría ya debe ser sentada a la mesa con los adultos, para comer comida sólida. Ese reglamento es apoyado por resoluciones, normas especiales, recomendaciones de especializados, decisiones de abogados.
  2. b) Sospecha de la madre: Tuvo casi seis meses de reposo, se reintegra y no quiere trabajar la jornada completa. ¿Quién asegura que está amamantando? Por lo menos debería demostrar que lo está haciendo. Que se haga exámenes cada tres meses por lo menos. ¿Y es que todavía tiene leche? ¿Eso no se secó ya?
  3. c) Cree que no es necesario. ¿Por qué no se saca la leche para que se la dé otra persona? Para algo se inventaron los “bancos” de leche, el saca-leche, los teteros (y los vasitos, las cucharitas o las inyectadoras, si se trata de una mamá “muy hippie” que no quiere usar tetero).
  4. d) Opina que eso no es asunto del patrón. El derecho de ser amamantado es de la niña o el niño, no de la madre trabajadora.
  5. e) Se lamenta de haber contratado a una mujer.

No se sienta mal si en pleno siglo XXI, después de tanto discurso empoderador revolucionario, feminista y defensor del cuidado de la vida, usted se identifica con alguna de las opciones anteriores. El patrón que lleva dentro no es el demonio, es una pieza del sistema. Digámoslo de otro modo: no intentamos satanizar la figura de la o del jefe, ni de la gente que trabaja en recursos humanos, ni a quienes ejercen alguna labor vinculada a la interpretación y ejecución de las leyes en el espacio del trabajo. Sabemos que con redactar un nuevo reglamento no basta: hará falta emprender una sólida y constante labor de formación y sensibilización, con información oportuna, adecuada y con perspectiva política.

Por el momento, sepa que…

En realidad no hay ningún vacío legal con respecto al tiempo que dura el permiso, ni de cuántas horas debe ser. La Lottt es clara: dos permisos de hora y media al día, o de media hora si en el lugar hay un lactario (artículo 345). Hay que recordar que lo del primer año corresponde a un marco legal donde no existía la Ley de Lactancia Materna, cuando el permiso posnatal a duras penas llegaba a los tres meses. En ese contexto, el reglamento y la resolución conjunta 271 ofrecían, mal que bien, un beneficio para la madre trabajadora y su cría. Lo que corresponde ahora es actualizar ese beneficio.

Repetimos, la Lottt es clara: al final del Título VI, sobre Protección de la Familia en el Proceso Social de Trabajo, dice lo siguiente:

“Artículo 352. En todo lo no previsto en el presente Título, se aplicará lo establecido en las Leyes especiales”.

Esa Ley Especial, en el caso del amamantamiento, existe: La Ley de Lactancia Materna, que tal como lo recomienda la OMS (si es que usted necesita la legitimación de un organismo transnacional) indica:

“Artículo 2. Todos los niños y niñas tienen derecho a la lactancia materna en condiciones adecuadas que garanticen su vida, salud y desarrollo integral. Asimismo, las madres tienen derecho a amamantar a sus hijos e hijas, con el apoyo y colaboración de los padres. Los padres y demás integrantes de las familias deben alentar y brindar todo el apoyo necesario para que las madres puedan ejercer el derecho humano previsto en este artículo en beneficio de sus hijos e hijas.

”El Estado, con la participación solidaria de las comunidades organizadas promoverá, protegerá y apoyará la lactancia materna exclusiva a libre demanda de los niños y niñas hasta los seis meses de edad y, la lactancia materna con alimentación complementaria oportuna, adecuada, inocua y debidamente administrada hasta los dos años de edad. El ministerio con competencia en materia de salud podrá incrementar esta edad mediante resolución especial”.

“Artículo 5:   A los fines de esta Ley se entenderá por:

  1. ‘Lactancia materna óptima’: Práctica de la lactancia materna exclusiva a libre demanda durante los primeros seis meses de edad del niño o niña, seguida de la provisión de alimentos complementarios, manteniendo la lactancia materna hasta los dos años de edad o hasta la edad establecida mediante resolución especial por el ministerio con competencia en materia de salud”.

¿Que se necesita explicar por qué esto debe ser así? Si tenemos una Ley de Lactancia significa que ya lo hemos explicado. Respetemos a nuestra Asamblea Nacional, a un Estado de derecho que ya nos dio el marco necesario para defender ese derecho. Además sepa que hay unas cuantas instituciones del Estado y algunas empresas socialistas que aprueban el permiso hasta los dos años de edad sin peros, sin ambigüedades, que no tienen dudas sobre la importancia del tema. Tenga por ejemplo el INN. Vaya y pregunte por allá por qué actúan de este modo.

Cualquier otra cosa que se estipule para negar a la madre y a su cría su derecho al amamantamiento hasta los dos años de edad es interpretación sesgada de la Ley. Lo demás es ignorancia de la Ley. Lo demás es discriminación. Lo demás es violencia. Lo demás es un delito.

Sahili Franco
Foto: Sahili Franco / Agujero negro.

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Intentar asegurarse de que la madre está amamantando también debe verse como delito. Aunque la Lottt no prohíbe solicitar a la madre prueba de que amamanta a su bebé, sí prohíbe la solicitud de examen de embarazo. ¿Por qué? porque es un acto de discriminación, es un acto humillante que atenta contra la dignidad del cuerpo de la mujer. Pues lo mismo sucede con el acto de tener que exprimirse los senos delante del personal médico. Si seguimos pensando que hace falta un examen médico terminaremos exigiendo a los padres que se hagan un examen de ADN, para probar que de verdad la cría es suya. ¿De verdad permitiremos más discriminación? ¿Más humillación ante el acto de dar vida, de criar?

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Sobre el tema de los bancos de leche empezaremos por proponer otra manera de nombrar el acto de sacar la leche para una toma fuera del acto de amamantar, entre otras cosas, porque el término convierte a la leche en un producto susceptible de ser comercializado. Hablemos de reserva de leche. Eso es lo que de verdad hacemos cuando nos sacamos la leche, para dársela a nuestra cría cuando nos reincorporamos al trabajo. Guardar la leche para, luego, conservarla. El pensamiento de que el “banco” de leche sustituye el amamantamiento es reduccionista. El pensamiento que reduce a la mujer a dos senos, unas nalgas y una vagina es el mismo que reduce el acto de amor, de curación y de estímulo mutuo entre la madre y su cría (que aquí con toda intención hemos llamado amamantamiento desde el inicio) al líquido blanco, que como cualquier otro puede extraerse o sacarse de unas mamas para colocar en un recipiente. El líquido-alimento. La reserva de leche, el lactario, son instrumentos para facilitar, ampliar, extender y prolongar lo que no tiene sustituto alguno. Porque amamantar no es únicamente alimentar.

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Foto: Sahili Franco.
Foto: Sahili Franco / Agujero negro.

Amamantar es criar, y si usted necesita una justificación que no sea afectiva, que no esté vinculada a lo psicológico, que no tenga que ver con estímulo, ni con la creación de un ser humano diferente, ni con un mundo menos violento, recuerde entonces que es un trabajo. Amamantar es un trabajo de 24 horas, 7 días a la semana, todo el año. Sin vacaciones. Amamantar y ser madre y padre al mismo tiempo, y llevar un hogar, y además tener un empleo, no es cosa de floja. Y eso es justamente lo que hace la mayoría de las mujeres que amamantan en este país, y también las que no amamantan por alguna razón, pero aman a sus crías con cada parte de su ser.

Es más, amamantar es un trabajo de toda la sociedad, porque para hacerlo se requiere la corresponsabilidad de todas y todos. Requiere que cada familia, que cada comunidad, que cada institución, asuma con lucidez y conciencia la lucha por el cuidado de la vida, por el cuidado, en este caso específico, del binomio mamá-cría. Allí es donde se diferencia la defensa de la lactancia del capitalismo verde de la que emprende el socialismo feminista y el eco socialismo. Que el cambio no depende de la madre sola, ni de individualidades o espacios amigables con la lactancia, que permitan que más bebés puedan estar en el trabajo esclavizante de sus madres, ni de que más madres sepan hacer bancos de leche, comprando la asistencia de consejeras de lactancia medicalizadas. No se trata de hacer al binomio madre-bebé más productivo. Se trata de un cambio de sistema. Se trata del bien vivir. Se trata de un espacio laboral que respete la crianza. Que dignifique la vida.

¡Por un reglamento donde el permiso de lactancia dure dos años, sin confusiones y sin exámenes médicos!

Texto: Joussette Rivodó – Colectivo Camada.

Foto de portada: Alejandra Teijido / Agujero Negro.

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