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1ro de mayo: luchas presentes, ganadas y por venir

Marcha del Día del Trabajador

1. Villalobos y sus compañeros comenzaron a denunciar el acaparamiento de alimentos antes del 5 de marzo. Lo veían, era evidente y doloroso: harina y aceite de maíz apilándose hasta vencerse. Pasó poco tiempo entre que hicieron pública la información y fueron despedidos. Así, de un día para otro, pasaron de tercerizados por la empresa Inversiones M.C.L.V, C.A a desempleados y, en algunos casos, perseguidos: tres de los trabajadores del sindicato fueron presos, entre ellos el secretario general que estuvo en la cárcel durante ocho meses.

Ya han pasado más de dos años, y lo que ellos veían solamente era el comienzo de un plan sistemático de desabastecimiento. Su lugar de trabajo era el centro de almacenamiento del 60% de los productos terminados de las Empresas Polar, es decir, un centro de acaparamiento. Desde entonces han venido luchando por lograr la libertad total de los compañeros y por ser reincorporados.

No están solos. Porque aunque Empresas Polar utiliza compañías fantasmas para almacenar su propia producción, los trabajadores del monopolio que dirige Lorenzo Mendoza saben que Villalobos y sus compañeros son parte de la misma lucha. Todos están siendo explotados por un solo jefe, el que el día anterior le escribió en una carta pública al presidente Nicolás Maduro explicándole su compromiso de generar “empleo digno con excelentes beneficios”.

Por eso marchan juntos por las calles de Caracas este 1.º de mayo del 2015.  Son centenares de trabajadores, una parte es del Sindicato Único de Trabajadores y Trabajadoras del Territorio Centro de Polar, que agrupa a dos mil trabajadores. Nacieron ante la existencia del mismo sindicato patronal que lleva treinta años al frente de la empresa en nombre de los trabajadores, y se organizaron con un propósito primero y central: el contrato colectivo, que Empresas Polar se ha negado a reconocer.

Exigen no solamente aumentos salariales –Juan Rodríguez, presidente del sindicato, explica que ganan en limpio 1700 bolívares semanales- sino mejores condiciones de trabajo, como la hora de almuerzo, jornadas más cortas para quienes descargan, por día, hasta mil cajas de 27 kilos. Pero Polar no cede. Entonces, habiendo dado los pasos legales correspondientes, decidieron tomar una medida de fuerza para conseguir su contrato y sus derechos: declararon y están llevando adelante una huelga en seis plantas de la Polar.

Por eso a la marcha del 1.º de mayo vino una delegación del Sindicato, los demás están en las puertas de las plantas, como todos los días de lunes a lunes, haciendo vigilia, resistiendo. Eso cuenta Rodríguez, y da cuenta de su lucha, que es la de todos: “Polar tiene a nivel nacional más de ochenta almacenes clandestinos con otros nombres y para allá van esos rubros que acaparan, y a nosotros se nos escapa de las manos por ahora, pero estamos buscando la manera de tener el control y garantizar que eso llegue a los anaqueles”. Para eso intentan que todos los tercerizados pasen a planta, al Sindicato, sean parte de un convenio colectivo y un proceso de organización desde el interior de una de las empresas que, saben, está golpeando cada comida de las familias venezolanas.

2. María Teresa Herrera llega este 1.º de mayo a la marcha con una victoria. Así nombra lo sucedido el día anterior: la inauguración de 92 viviendas construidas de forma autogestionada por el Campamento de Pioneros Kaika-Shi.

“Eso para nosotros es una victoria del pueblo, porque nosotros venimos luchando y apostando por la autogestión, porque es la disputa del poder al Estado, que nos dé los recursos, porque el pueblo tiene la capacidad de construir, de administrar, de hacer los diseños de manera participativa para ver cómo queremos nuestra vivienda”, dice, llevando entre brazos una bandera pequeña de letras violetas y fondo blanco: Movimiento de Trabajadores Residenciales Unidos por Venezuela, que, al igual que los Campamentos de Pioneros, forman parte de la plataforma del Movimiento Pobladores.

Cuando cuenta su historia de lucha, María Teresa empieza siempre por el lugar de donde viene: trabajadora, como miles, sin contrato, con catorce y más horas de labor por día y noche, responsable de todas las tareas habidas y por haber en las urbanizaciones, “sometidas a una esclavitud en esta época contemporánea”, como ella mismo lo resume.

Luego narra el proceso de organización, los varios años en los que cada domingo se reunieron a las tres de la tarde en la Universidad Bolivariana de Venezuela, para conformar el movimiento y construir colectivamente la propuesta de ley, aprobada el 6 de mayo de 2011.  Desde entonces sus derechos pasaron a ser tales: ocho horas de trabajo diario, contrato, seguro social, cotización para la pensión, la identificación de un solo patrón con sus obligaciones –antes eran tantos como los habitantes de la urbanización.

“Nosotros hemos hecho valer la ley, porque la ley puede estar pero uno tiene que hacerla valer. Cuando se cometen abusos se denuncian y estamos detrás del Ministerio para que se procesen esas denuncias, ahora no es el patrono el que siempre gana”. Por eso siguen organizadas y cada domingo se reúnen. Para hacer valer, incorporar a nuevos trabajadores residenciales, y pensar estrategias ante tanta guerra económica sin tregua.

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3.  Todavía faltan por llegar algunas columnas y la plaza O’Leary ya está llena. Frente al escenario se ven trabajadores de Ferrominera Orinoco, Misión Vivienda Obrera, General Motors, Sidor, Polar, varios ministerios e instituciones, tercerizados de Colgate, Cantv; motorizados, milicianos. El presidente Nicolás Maduro acaba de llegar, luego de haber estado en la mañana en Cuba, presenciando el masivo desfile del 1.º de mayo.

A él y a los miles que escuchan, Marian Camacaro, trabajadora de la empresa Lácteos Los Andes, lee un documento que marca los compromisos que en este momento histórico los trabajadores allí representados están dispuestos y creen necesario tomar.  Entre ellos están:

– Presentar un ante-proyecto de ley a la Habilitante para centralizar en el Cencoex y el Banco de Comercio las importaciones estratégicas, y otro para una Ley de Impuestos Sobre la Renta, para imponerle un mayor tributo a las inmensas ganancias del gran capital nacional e internacional.

– Nacionalizar la distribución de alimentos y artículos de primera necesidad del pueblo, presentando en 30 días un proyecto de constitución de la corporación de transporte que detenga el acaparamiento, el desvío de productos de contrabando.

– Organizar bajo una forma única de gestión al conglomerado de las empresas de alimento en manos del Estado, como fórmula para vencer la división y el egoísmo entre nuestras empresas hermanas, y así derrotar a los que se enriquecen con los cupos de importación.

El presidente anuncia en su discurso el aumento salarial, el número 29 desde 1999: 30% más, pasando el sueldo mínimo de 5 622,48 bolívares a 7 421,66 bolívares, monto al que se suman los tickets de alimentación, que se ubican entre 2 250 y 3 375 bolívares mensuales.

Junto a esto, Nicolás Maduro –resaltando los avances en organización obrera para la defensa de los derechos con las diferentes formas organizativas, y de la patria con los cuerpos combatientes– aporta un análisis sobre la actual capacidad estratégica de la clase obrera: “Todavía le falta mucho en organización, en preparación para asumir la conducción económica de la Patria, para construir el socialismo y para vencer a los pelucones en la guerra económica, es quizás el reto más grande que tengamos”.

Al respecto, y desde Barquisimeto, José Miguel Gómez, vocero de la comuna Pío Tamayo y de la empresa Proletarios Unidos (ex-Brahma), que lucha por la expropiación de la planta, reflexiona: “Es imperante que el pueblo continúe apoyándolo a usted, camarada presidente Nicolás Maduro, que le demostremos que sí somos capaces de dirigir organizadamente la economía de nuestra Patria”.

El 1.º de mayo termina con la desconcentración de las miles de personas por las calles de Caracas. Algunos regresan a sus estados, como los trabajadores de Empresas Polar, que continuarán su lucha por el reconocimiento sindical y del contrato colectivo. Tarea nodal de la clase y de la revolución de cara a la dignidad laboral y la desactivación de una parte de la guerra económica que ha tenido entre sus primeros actores a Lorenzo Mendoza y su “generación de empleo digno”.

Texto: Marco Teruggi.

Fotos: Oscar Arria.

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