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12 de julio: Marcha del Orgullo LGBT

Foto: Irene Echenique.
Foto: Irene Echenique.

“Llevo tres años viniendo a la Marcha, pero no me gustan las mujeres. Participo porque todas y todos tienen que tener derecho de expresión, porque no puedo quedarme de brazos cruzados cuando me respetan mis derechos pero sé que hay otros y otras a los que no. Aquí he conocido a lesbianas y a gays, hay personas que realmente la pasan mal por no ser reconocidos socialmente, no ser parte de ese modelo que desde siempre nos han dicho que es el correcto, y otros que han conseguido que sus problemas se disminuyan cuando están en un grupo inmenso que sufre exactamente las mismas situaciones de discriminación. Eso es lo que me da ánimos cada vez de volver, porque sé que mi presencia aquí es importante, aunque soy una sola, juntos hacemos multitud”, dijo Valentina, una marchante por el orgullo sexo-género diverso.

Como ella, muchxs valoran a la mujer y al hombre más por humanxs que por sus preferencias personales. Por este motivo, acompañan año tras año a las miles de personas que salen a las calles a disfrutar de un desfile ambientado con música, porque, en definitiva, es una celebración.

El festejo comenzó en la O’Leary. Desde las nueve de la mañana de este 12 de julio comenzaron a concentrarse tanto carrozas de trans, como gays y lesbianas que iban a pie y, claro, heterosexuales que lxs acompañaban. Los puntos del recorrido fueron la plaza O’Leary, la avenida Lecuna, Parque Central, Los Caobos, la avenida Libertador y, finalmente, Zona Rental.

Por primera vez tuvo como lugar el oeste de Caracas, y fue un factor importante para visibilizar que por un día al año las personas sexo-género diversas salen a celebrar el orgullo de ser diferentes —de no mantenerse en lo socialmente establecido correcto: la heterosexualidad—. La sorpresa de muchxs se notó en las ventanas de la Lecuna, lxs habitantes de los edificios se asomaban para aprobar, desaprobar, fotografiar, insultar, levantar banderas de Venezuela, sacar afiches de Chávez o de Maduro, etc.

Cuando se camina entre tanta gente, o se ve tanta gente pasar, se halla la sutileza de las causas: una gama enorme de personas que difieren ya sea de criterios, ideologías, pensamientos, conductas, gustos, clases sociales, etc., unidxs por un propósito: la reivindicación de sus derechos.

Cuando algo es urgente no puede encerrarse en un solo lugar, hay que sacarlo de allí y hacerlo recorrer otros caminos, en este caso, el oeste caraqueño. Ésa fue la estrategia de la organización 2015 al separar la Marcha del Orgullo LGBT del acostumbrado este de la ciudad, para escaparse de lo común y expresarse fuera de la zona de confort.

La tarima, el show, la cosa

En Zona Rental esperaba a lxs marchantes una tarima con sonido, dj’s y shows para animar la ocasión. “Una discoteca ambulante”, decían algunxs. Más bien fue una especie de ruta nocturna: un espacio de encuentro cultural/social presto para la libre expresión y el disfrute sin distinciones identitarias.

“¿Quién no voltea a mirar a una trans cuando está por la calle?, ¿quién no la cree parte de un show diario?, ¿quién no la asocia con el payaso?  Yo no puedo pedir que cambie esa realidad, que de un día para otro deje de ser la extraña que va cruzando y que todos miran, porque eso es parte de la cultura y de una educación que no se enfoca en enseñar que todas y todos somos iguales, pero sí puedo exigir que se eduque a la sociedad, que les enseñen a las niñas y a los niños desde la educación primaria que somos parte de la sociedad. Si la Revolución es inclusión, debe dejar de invisibilizarnos porque estamos aquí a diario, no yo sola, sino muchas. Ésa es mi razón de estar aquí, hoy soy parte de los maricas que están aquí, del gran festín circense, si es que eso parecemos porque queremos bailar, reír, cantar, ser mujeres en vez de hombres, y hombres en vez de mujeres. Los raros que se juntaron en la calle para que sepan que sí existimos y que festejamos, rumbeamos igual que cualquiera, porque la rumba de los y las heterosexuales está bien, es normal, pero la de nosotras y nosotros es una noticia”.

Las palabras de Perla, una de las travestis que bailaba en la concentración, definen parte del objetivo del encuentro. En general, es un espacio de festejo libre donde no se reserva el derecho de admisión, y donde también es notable el crecimiento de conciencia. Quienes asisten no están sólo por la música y el baile, sino porque la lucha es de un montón.

“Algo que siempre he aplaudido es que la gente salga sin temor a demostrar lo que es. Nosotros los homosexuales también aplaudimos lo que hacen las organizaciones que nos facilitan el marchar. Entre otras cosas, vengo a defender el derecho porque soy igual, todos los venezolanos y todos en el mundo somos iguales”, dijo Eliecer Peralta, luego de participar en el punto de votación en la entrada de la concentración.

Foto: Irene Echenique.
Foto: Irene Echenique.

Una lucha por amor

Varias fueron las razones de estar en ese ambiente, pero todas se resumieron en una sola: “Es una lucha que se basa mucho en el amor, porque finalmente la identidad sexual tiene que ver con la identidad de quien amas”, aseguró Yirley Rodríguez.

Poco a poco este evento anual ha ido encausándose en un necesario contexto político. “El homosexual que sale a la calle lo hace ahora con conciencia”, afirmó Cody Campos, uno de los miembros de la Comisión Electoral para la Sexo-Género Diversidad que se encontraba en la entrada de Zona Rental.

“En las primeras marchas eran apenas unas doscientas personas, ahora son miles y no sólo LGBT, sino heterosexuales que apoyan la lucha del pueblo venezolano. Hemos visto cómo se ocupan más de sus derechos, por ejemplo, el tema de las elecciones que se realizan hoy aquí, nosotros colocamos cuatro mesas electorales y no hemos parado de trabajar. Eso demuestra la preocupación”, aseveró Cody.

La reivindicación de los derechos estuvo en todo momento presente, no faltaron los carteles con el eslogan “Matrimonio igualitario ya”, pero eso no implica que las personas se ocuparan únicamente de la unión civil. La insistencia se debió a que es el único proyecto que se encuentra actualmente en la Asamblea, pero que sirve de motor para muchos más.

Quien sabe, si se aprueba quizá unx pueda permitirse soñar con una Revolución que enseñe a lxs niñxs de amor sin distinciones. Porque, a fin de cuentas, la lucha de ahora da espacio de bienestar a los que la precederán.

Como diría Lemebel: “Hay tantos niños que van a nacer / con una alita rota / y yo quiero que vuelen, compañero, / que su revolución / les dé un pedazo de cielo rojo / para que puedan volar.”

Texto: Roxana Parra. Contacto: @roxsinuser.

Ilustración de portada: Ámbar Rivero. Contacto: lavieengray.

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